
La zona del penal de San Miguel estuvo bajo fuego de llantas, humo y gritos de protesta cuando familiares de personas privadas de la libertad tomaron la vialidad como escenario de una manifestación masiva.
Denunciaron supuestos cobros ilegales y malos tratos dentro del penal un grupo superior al centenar de personas bloqueó la circulación en ambos sentidos.
Llantas incendiadas, pancartas, consignas y consignas con megáfono detuvieron la movilidad y visibilizaron la molestia de quienes dicen ya no soportar más extorsiones en perjuicio de sus familiares internos.
“¡Ya basta de cobros de piso! ¡No somos máquinas de dinero!”, fue una de las frases que más se repitió entre las protestantes, en su mayoría mujeres.
Testimonios donde acusan que, dentro del penal, algunos internos deben pagar por protección, visitas, servicios básicos y hasta por no ser agredidos.


También se exigió la intervención de autoridades estatales y aunque personal de la Secretaría de Seguridad Pública se presentó en el sitio, los bloqueos se mantuvieron durante varias horas, ocasionando un severo congestionamiento vial en la zona sur de la ciudad.
Los manifestantes insistieron en que las denuncias no son nuevas, pero han sido ignoradas. “Llevamos años levantando la voz y todo sigue igual.
Queremos una respuesta real, no promesas”, expresó una mujer entrevistada mientras sostenía un cartel con la leyenda: “Cereso de San Miguel = Centro de Extorsión”.
El olor a caucho quemado impregnó el aire mientras decenas de automovilistas, varados por horas, compartían su frustración en redes sociales.
En un breve comunicado, la Secretaría de Seguridad Pública estatal informó que ya se investigan las denuncias presentadas, aunque no se precisaron detalles sobre acciones concretas ni plazos.
Al cierre de la jornada, la protesta se retiró sin enfrentamientos, pero con una advertencia clara: si no hay avances, volverán a cerrar las calles.
“Esto no es por gusto, es por necesidad”, sentenció una mujer, visiblemente cansada pero firme.








