Desde el Zócalo de la ciudad de Puebla, Guadalupe Pérez Rodríguez recordó este miércoles la desaparición forzada de su padre, Tomás Pérez Francisco, luchador social y defensor del territorio originario del municipio de Pantepec, en la Sierra Norte del estado, quien fue detenido el 1 de mayo de 1990 y desde entonces se desconoce su paradero.
El acto conmemorativo, organizado en el marco de los 35 años de esta desaparición, incluyó una ofrenda simbólica y un pronunciamiento público para exigir justicia, verdad y no repetición.
La ceremonia fue encabezada por Guadalupe Pérez, hijo del desaparecido; Floridalma Pérez, acompañante psicosocial e integrante del pueblo maya; y María Luisa Núñez Barojas, fundadora del colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla.
Durante su intervención, Floridalma Pérez inauguró la ceremonia con un altar que, según explicó, fue colocado como un acto de memoria, resistencia y conexión espiritual con la madre tierra y con los desaparecidos. “No se puede borrar la vida, el amor ni los afectos”, expresó, y pidió por la protección de quienes buscan a sus familiares, especialmente en contextos de riesgo.
Por su parte, Guadalupe Pérez compartió la historia de su padre, quien fue detenido cuando regresaba a casa y llevado a un rancho conocido como Las Palmas, donde operaban tanto la policía judicial del estado como una asociación ganadera local.
Señaló que la denuncia fue presentada por su abuela, María del Pilar Francisco, apenas seis días después del hecho, el 7 de mayo de 1990, pero fue archivada en el año 2000 con el argumento de que el delito de desaparición forzada no estaba tipificado en el Código Penal estatal.
“Queremos visibilizar que la impunidad no es abstracta, se construye desde las instituciones y las omisiones del Estado”, afirmó.
También destacó que la desaparición de su padre no fue un hecho aislado, sino parte de una serie de violaciones a derechos humanos en la región, como la matanza del 2 de junio de 1982, y señaló la responsabilidad de las autoridades, especialmente la policía judicial en Xicotepec de Juárez.
Por su parte, María Luisa Núñez, reiteró la urgencia de que sean las familias, las comunidades y los pueblos originarios quienes cuenten sus propias historias, ante el silencio y la inacción institucional. “Hoy escuchamos lo que vivió Guadalupe y lo que vivió su abuela hace 35 años, y lo seguimos escuchando en las madres que se acercan al colectivo. No hay mucha diferencia, y eso es lo más grave”, sentenció.
Finalmente, el acto concluyó con un llamado colectivo a no olvidar y a seguir luchando por la memoria y la justicia de Tomás Pérez Francisco y de todas las personas desaparecidas en México.









