¡Ahora así atenderán salones de belleza por la pandemia!

Lo que antes era una simple visita al salón de belleza: llegar a que te arreglen el cabello, las uñas y dejarte consentir para lucir bien, hoy se ha convertido en un ritual de actividades sanitizantes y de cuidado para evitar la propagación del virus SARS-CoV-2.

La pandemia de covid-19 ha cambiado la vida de las personas, la forma de trabajar y de ofrecer productos y servicios. Por ello, algunos emprendedores buscan nuevas formas de salir adelante a pesar de las restricciones por la emergencia sanitaria.

Tal es el caso de la maquillista profesional Dian Sorcia, quien tras haber frenado actividades durante un mes por la contingencia, reabrió sus puertas ante la necesidad de obtener recursos y mantener a la plantilla laboral que la acompaña.

En entrevista, la profesional de la belleza narró cómo tuvo que adaptarse para ofrecer sus servicios tanto en su salón ubicado en la colonia La Paz, como a domicilio.

El primer paso fue la capacitación a todo su personal. Las autoridades han sido estrictas en la implementación de nuevas medidas de sanidad, y para ello, también se requiere de una inversión adicional que aplicó para adquirir tapete sanitizante, guantes, caretas, gel antibacterial, entre otros productos que antes no formaban parte de sus gastos.

Posteriormente, adecuó el salón de belleza para ofrecer seguridad a las visitantes, a fin de que se evite la propagación del virus y se afecte a los trabajadores y a los mismos usuarios de sus servicios.

Ahora, para acudir al salón de belleza se tiene que hacer cita vía telefónica, en donde se pregunta si se ha estado en contacto directo con alguna persona positiva a coronavirus. Posteriormente, ya en el lugar, se mide la temperatura y se ofrece productos sanitizantes para las manos que incluyen aromaterapia, que activa el estado de ánimo y las defensas de las clientas.

El cuidado es permanente, ya que además de tener que portar el cubrebocas en el interior del inmueble, las trabajadoras mantienen todo el tiempo las medidas de prevención como uso constante de gel y la sana distancia entre clientas.

Dian Sorcia explicó que mensualmente invierte entre cinco y siete mil pesos en insumos como líquidos para tapete, sanitizantes en general, termómetro, gel antibacterial y un producto especial para manos.

En el caso del servicio a domicilio, lo hacían mediante el beauty truck, un camión habilitado para ofrecer atención a las mujeres pero ahora tiene que ser sanitizado de manera constante, aplicando las mismas medidas de protección que en el salón de belleza.

A pesar de la adversidad, ha logrado mantener a su plantilla laboral durante la pandemia. Incluso por sobre el gasto extraordinario que debe realizar para obtener los productos de limpieza, cuyos costos son altos, ya que ha buscado aquellos que no sean abrasivos con la piel y logren la eliminación del virus.