La vida es una tómbola… ¿y la transparencia también?

El 31 de julio de 2019, integrantes del Colectivo de Periodistas del Estado de México entregaron al secretario de Justicia y Derechos Humanos del gobierno mexiquense, Rodrigo Espeleta Aladro, un proyecto de Protocolo de Actuación para Garantizar el Libre Ejercicio Profesional del Periodismo en la entidad; un documento que sigue a la espera de respuesta, aunque la promesa es que sería “en dos semanas”.

Este documento proponía entre otras cosas, acciones específicas por parte de personas funcionarias públicas para garantizar el acceso de periodistas a toda la información de interés público que se haya generado o que esté en proceso.

Las y los periodistas mexiquenses propusieron el libre acceso de periodistas a edificios públicos, salvo cuando por razones de horario o seguridad se pueda negar el acceso, y propone también el libre flujo de información para periodistas, sin distingo de medio.

Este protocolo establece que la información que genere cualquier ente público puede estar a disposición de periodistas, siempre y cuando no se contravengan las leyes de acceso a la información o de protección de datos personales.



¿A qué viene todo esto?

Pues esta semana el coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de la República presentó un plan para, desde su perspectiva, ordenar las preguntas durante el evento mañanero del presidente. La idea es hacer una tómbola y rifar los turnos para hacer preguntas.

El mensaje que cada mañana emite el presidente está muy lejos de ser una conferencia de prensa, eso es importante aclararlo. A esta cita mañanera acuden más personas que no son periodistas que profesionales de la información, pero eso es decisión de Palacio.

El tema es que armar una “rifa” para decidir quién pregunta y quién no, es contrario al principio de transparencia y rendición de cuentas. Cualquier persona funcionaria pública y especialmente el presidente de México, tienen un compromiso de informar sobre lo que hacen y cómo ejercen el poder público.

“Rifar” turnos para hacer preguntas, como si fuera la fila de la salchichonería del supermercado, es incluso una manera de restringir el derecho de acceso a la información de las y los periodistas y de facto viola el derecho de la sociedad a ser informada.

Es claro que las mañaneras presidenciales necesitan cambiar, pero parece que están eligiendo la ruta equivocada.