México guarda silencio ante la ofensiva de Trump contra el lobo mexicano

Mientras organizaciones ambientalistas de Estados Unidos lanzaron una alerta por la decisión de Donald Trump de revisar la protección del lobo mexicano, el gobierno de México mantiene, hasta este domingo, silencio sobre la medida que podría afectar los esfuerzos binacionales para recuperar a esta especie en peligro de extinción.

Hasta el momento no se ha localizado un pronunciamiento específico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) o la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en respuesta a la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 4 de septiembre.

La disposición instruye al secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, a determinar en un plazo de 90 días si el lobo gris y el lobo gris mexicano cumplen con los criterios para reducir o retirar las protecciones establecidas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

Aunque la orden no autoriza de manera general e inmediata que los ganaderos disparen contra los ejemplares, sí plantea revisar los criterios para permitir acciones letales cuando los lobos representen una amenaza para el ganado o la seguridad humana, además de impulsar cambios en las normas estatales de protección. (El Imparcial)

La decisión de Trump ha provocado el rechazo de organizaciones ambientalistas estadounidenses, que advierten que retirar las protecciones podría poner en riesgo décadas de esfuerzos para recuperar al lobo mexicano.

El Centro para la Diversidad Biológica y otras organizaciones señalaron que la población silvestre del lobo mexicano ronda los 317 ejemplares y enfrenta problemas de diversidad genética, por lo que consideran prematuro reducir las medidas de protección. (The Guardian)

El tema adquiere especial relevancia para México debido a que apenas en abril de este año fueron liberados cuatro ejemplares de lobo mexicano en Durango, como parte de un programa binacional de conservación y recuperación de la especie.

Los ejemplares —un macho, una hembra y dos crías— fueron trasladados a la Sierra Madre Occidental dentro de los esfuerzos para recuperar una población que había desaparecido de la vida silvestre de esa región durante décadas.

La preocupación aumenta porque el propio gobierno mexicano ha presumido la protección del lobo mexicano como una de las acciones de conservación de especies emblemáticas. En agosto pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum incluyó al lobo mexicano entre las especies que, dijo, son protegidas por su administración.

Ahora, frente a la decisión de Washington de revisar el estatus de protección de la especie, México no ha fijado públicamente una posición específica sobre los posibles efectos que tendría la medida en la conservación del animal y en el programa binacional de recuperación.

El antecedente tampoco es menor: durante su primer mandato, Trump ya había impulsado retirar las protecciones federales para los lobos, pero aquella decisión fue posteriormente anulada por un tribunal estadounidense. (El Universal)

Mientras el gobierno estadounidense coloca nuevamente sobre la mesa la posibilidad de reducir la protección del lobo mexicano para atender las demandas de los ganaderos, organizaciones conservacionistas advierten que una decisión de este tipo podría poner en riesgo una recuperación que todavía está lejos de considerarse consolidada.