My Heart Will Go On

Corría el año de 1997 cuando se estrenaba la mejor película del mundo, a la percepción de esta pluma, Titanic de James Cameron ha sido, es y será, la obra maestra del amor idealizado, el solo concepto de poder tener un amor que vaya más allá del tiempo, del espacio, de los siglos, que perdure como un diamante, es, desde 1997, el sueño de muchas personas, sobre todo las que nos consideramos románticas, cursis y empedernidas.

Hay cosas del corazón, que la razón no entiende, pero pese a dicho paradigma, es necesario racionalizar los sentimientos, pues las mejores decisiones son aquellas donde la razón acompaña al corazón, muchas veces son los sentimientos los que guían las acciones

Solemos creer que la felicidad y la plenitud existen como un punto o un momento eterno, que se llega a ese oasis cuando el camino es libre de espinas, sin trabas ni recovecos, sin embargo, un concepto tan intangible como la felicidad, solamente puede ser descrito como el camino espinoso, lleno de trabas y recovecos que nos lleva a un punto

Y aplica para todos los aspectos, el trabajo, el amor, los estudios, idealizamos que la plenitud se logra al tener una pareja estable, al finalizar una carrera, al lograr ese ascenso, pero nadie ve que el camino ha sido sinuoso, que hemos sacrificado muchísimas cosas para poder lograr ese momento, nos cuesta entender que la felicidad es un camino, no un destino

 Justo por este febrero, es importante la racionalización de sentimientos para preservar un bien más valioso que el amor de pareja, la salud mental y el amor propio, si bien las descargas de neuroquímicos nos pueden hacer perder el buen juicio, es importante plantarse en seco, dar un paso atrás y mirar el panorama completo, entender que no siempre lo que solo decide el corazón es bueno, y que no siempre debemos negarnos ese camino, que a la par de la felicidad, logramos la madurez

Si bien suena difícil poder racionalizar algo que puede ser considerado irracional, la propia experiencia hará que, dicho de forma romántica, la mente predomine sobre el corazón, pues sabemos que todas las descargas están mediadas en el cerebro, solamente predominará un área sobre otra, eventualmente, al lograr la madurez afectiva, podremos tomar decisiones no tan atrabancadas, lograr un amor que dure, con el que podamos caminar y enfrentar todo el tortuoso camino hacia la plenitud, donde cada recoveco sirva para recordarnos porque elegimos a esa persona, donde cada espina permita sangrar lo suficiente para poder hacer que la mente entre al juego y sopese constantemente las decisiones tomadas por el corazón, porque a veces debe doler para poder aprender

Esta etapa de enamoramiento y racionalización están mediadas por las secreciones de dopamina, serotonina, oxitocina y demás neuroquímicos, con el paso del tiempo, alrededor de 6 meses en promedio, se logrará una estabilización, dejando a un lado a Eros y dando paso al amor pragmático, solidificando una relación, muchas veces este paso es brincar a un abismo para muchas parejas, por  eso es importante ir bien tomados de las manos, paraca poder trascender la distancia y el tiempo, haciendo que valga cada día.