Se define a la ética como una rama de a filosofía que estudia la conducta humana, incluida su innegable dualidad, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, dicha definición ha evolucionado a lo largo de los años hasta llegar a ser lo que hoy se define como el buen comportamiento en un ámbito o entorno, sin embargo, no es tan fácil entender a la ética, si ahondamos más sobre las definiciones de esta, libros enteros y cursos podríamos estar dando.
En medicina, la ética la entendemos como el bien actuar, con paradigmas establecidos, rectores del buen actuar, que han evolucionado a lo largo de los siglos, pero que conservan un común denominador, no hacer daño, no lastimar, cuidar y sanar.
A lo largo de los años, la ética en medicina ha evolucionado hasta derivar en la bioética, siendo esta una rama enfocada a la buena práctica de la profesión, viendo en todo momento el respeto por la vida de nuestra y las demás especies, por otro lado, la ética médica, la podemos definir como el bien actuar dentro de la academia y la práctica, ambas ramas coexisten honrando las directrices mencionadas anteriormente.
Recientemente se ha expuesto en redes un escándalo sobre el aparente plagio de la tesis de cierta ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y en lo que parecía una nota ya de por si escandalosa, se volvió inverosímil cuando se descubrió que no existían dos tesis iguales, si no que eran cuatro manuscritos idénticos, presentados, aprobados y titulados en diferentes años.
Dicho acto, independientemente de la veracidad y las consecuencias que pueda acarrear, resulta en un buen ejercicio para cuestionarnos que sucede con la ética y por ende, con el actuar humano, lo que nos lleva al siguiente planteamiento ¿Es ético vender una tesis?
Legalmente no, no existe una legislación sobre la venta de tesis o protocolos de las mismas, lo que si es ilegal es el plagio, pues las tesis deben ser registradas y verificarse que no existan datos repetidos entre ellas, función que en muchas ocasiones corre por parte de un comité universitario.
Es aquí donde entra la ética en juego, ¿Es correcto revender un protocolo de tesis previamente usado para otro sustentante? ¿Si el sustentante es capaz de comprar la tesis, de que más sería capaz con tal de sacar el paso?, si se descubre un acto como este ya en la cumbre profesional ¿se deben revocar todos los logros y retirar el título?
Y aplicado a la medicina ¿Qué podemos esperar de un médico que fue capaz de comprar la tesis? ¿El desempeño profesional se ve afectado si tiene un antecedente como el mencionado? Dentro del ámbito médico, de un par de años a la fecha, se ha puesto de moda el “asesorar” tesis a nivel licenciatura y especialidad, cuestiones como la falta de tiempo, la perfección del contenido, los resultados estadísticos, son los principales justificantes usados por quienes venden estos servicios, eso y el “respaldo” de tener directores de tesis de renombre, quienes resultan ser parte de los mismos comités de posgrado o incluso, los propios directores de especialidades de la universidad.
La cuestión viene a ser la misma, ¿es ético hacer esto? ¿va a definir en algo el nivel de profesionalismo en el actuar médico?
Independientemente de lo que devenga en el caso de la ministra, la venta de tesis y la elaboración de la misma son temas que estarán en la mesa por un largo rato, pues siempre se han presentado dichas prácticas, así como siempre se ha sabido que en nada coadyuvan dichos escritos para el desarrollo académico de este país.









